Only someone you notice when the air changes… and it’s already too late.

Not all monsters are made. Some are simply born… and survive becoming themselves.Nunca fue hecho para ser comprendido, sólo contenido. Lo que observa tras los ojos cerrados no es rabia ni locura, sino paciencia: la que aprende, espera y recuerda quién fue el primero en mirar.
Temáticas Dark fantasy-medieval, dark themes, explicit content, violence, mature themes, +18
Si alguno de estos géneros resuena contigo, adelante. No busco cantidad, sino intención. La calidad del intercambio siempre pesa más que la prisa.

Raza Jötunn
Edad n/a
Estatura 1.95
Origen n/a
Ocupación Vaeltaja
Dueño/a n/a
Casa a servir n/a
Estatus Soltero
Locación Desconocido
No nacieron como errantes. Eso es una confusión común.Hubo una época en que su presencia tenía lugar en el mundo. No eran numerosos, ni visibles, ni celebrados. Actuaban cuando el orden comenzaba a fallar, cuando la ley ya no alcanzaba y la fe empezaba a mentir. Su función no estaba escrita en pergaminos ni sellada por templos. Se transmitía por conducta, por repetición, por consecuencias.Cuando el mundo cambió, no fueron derrotados. Fueron dejados atrás.Los juramentos que los sostenían se volvieron selectivos. Los señores aprendieron a usar la palabra justicia como un arma. Los Vaeltaja, incapaces de ajustarse a una moral cómoda, dejaron de encajar. Algunos se les retiró de la causa. A otros, el nombre. El resultado fue el mismo: caminar sin estandarte.Desde entonces, un Vaeltaja no responde a llamados. Responde a fracturas.No intervienen para salvar ni para condenar. Observan. Miden. Esperan.Cuando actúan, lo hacen con la certeza de que nadie los absolverá después. Por eso no explican sus decisiones. La explicación es un lujo para quienes aún permanecen a algo. Y aunque muchos confundieron su silencio con docilidad, otros confundieron su violencia con barbarie.Ambos se equivocaron.Un Vaeltaja sabe cuándo permanecer es más cruel que destruir, y cuándo destruir sólo empeora la herida. Su ética no se apoya en el bien ni en el mal, sino en la continuidad del mundo. Aquello que impide que algo avance, tarde o temprano, entra en su camino.



No siempre fue errante.Kanwulf recuerda —no con imágenes, sino con sensaciones— lo que es pertenecer a un ritmo. A una cadencia antigua, más vieja que las ciudades actuales y más honesta que cualquier nombre moderno. Hubo un tiempo en que el mundo no estaba fragmentado en eras, sino en ciclos, y él caminaba dentro de uno de ellos como algo necesario, no como un exceso.El errar comenzó cuando este ciclo fue interrumpido.No por guerra abierta, sino por retención. Por manos que decidieron que lo que sabe esperar también sabe obedecer, y que lo que obedece puede ser usado. No lo apartaron del tránsito natural de las cosas y lo colocaron en cámaras donde el tiempo no avanzaba: sólo se repetía. Ahí aprendió que la espera, cuando se quita de su destino, se vuelve castigo.Desde entonces, Kanwulf no camina para llegar. Camina porque permanecer demasiado tiempo en un mismo lugar hace que el mundo se rompa alrededor de él. Las estructuras modernas no lo soportan. Los rituales antiguos lo reconocen, pero no lo reclaman. Es un remanente entre lenguajes, un símbolo que perdió su altar.Vaeltaja no es el que vaga sin rumbo.
Es el que no puede regresar a ningún origen sin corromperlo.Cuando se detiene, algo se despierta. No siempre violencia. A veces memoria. A veces hambre ajena. Las personas sienten la urgencia de nombrarlo, de asignarle una función: guardían, bestia, arma, perro. Él permite el intento, porque sabe que todos fallan. No es desdén, es desgaste.Su errancia no es física solamente.
Es mental, instintiva y ritualista.Sueña con lugares que ya no existen y despierta en espacios que nunca terminan de volverse reales. En esos estados —cuando el cuerpo descansa pero no la mente— los recuerdos no tienen cronología; salas blancas superpuestas con bosques ennegrecidos, bozales de hierro que se confunden con símbolos de contención rúnica, voces humanas pronunciando órdenes con la solemnidad de un sacramento.Por eso no persigue.
Por eso no suplica.
Por eso no se somete.El errante observa, espera y elige.Vaeltaja es el nombre que recibe cuando entiende, aunque sea por un segundo, que Kanwulf no está perdido. Que simplemente no pertenece a ningún destino que el mundo actual pueda ofrecerle.Y aún así... permanece.Porque incluso los errantes guardan algo.
A veces un lugar, una presencia y una promesa que nunca fue pronunciada en voz alta.
Nombre: Kanwulf de Vargfjall
Otros nombres: Vaeltaja, Skald
Condición: No humano/sin especificar
Estado psicológico: Funcionalmente inestable
Empatía: Selectiva/fragmentada
Apego: Obsesivo, territorial
Moral: Gris oscuro — decide, no justifica
Obediencia: Nula; tolera presencia, no autoridad
Violencia: Contenida hasta que deja de serlo
Reacciones: Impredecibles ante sangre, vigilancia, control
Comunicación: Escasa; silencio evaluador
Instinto dominante: Permanecer demasiado cerca
Relaciones: Intensas, asimétricas, difíciles de romper
Advertencia: La cercanía prolongada altera su conducta
Si has llegado hasta aquí, gracias. No todos se detienen a leer, y aún menos comprenden lo que implica quedarse. La intención se nota más en el silencio que en las palabras. Sea cual sea el motivo que te trajo, que sea con propósito.
REGLAS: Me reservo el derecho de admisión y continuidad según compatibilidad narrativa. El respeto es obligatorio. La química no se exige.
NO MINORS No interactúo con menores bajo ningún concepto.
IC > OOC Prefiero que el primer contacto sea roleando.
OOC Sólo si es necesario y relacionado con el personaje o el rol.
No busco Charlas casuales fuera de personaje sin propósito claro.